Cuidados para las mascotas en invierno

Posteado el 26-07-2017 0 comentarios

Con el frio tenemos que tener en cuenta algunos cuidados para proteger a nuestras mascotas de las bajas temperaturas:

-          Reforzá la dieta de tu perro o gato. Recordá que el alimento balanceado es la mejor opción ya que le brinda las calorías y nutrientes necesarios para que se mantenga saludable. Si notás un cambio de peso durante el invierno podés agregar o disminuir la cantidad de alimento, pero es importante que primero visites al médico veterinario.

-          Asegurate que siempre tenga agua fresca para beber, la hidratación es primordial para que esté saludable, aún en lugares fríos necesita beber de forma constante.

-          No reduzcas sus paseos. Si bien en verano tenemos muchas más ganas de disfrutar del aire libre y el día es más largo, debés programar una rutina de paseos con tu mascota y tratá de respetar los horarios establecidos.

-          Si tu perro o gato tiene pelaje corto o muchos años podría necesitar un abrigo para salir al exterior.

-          Si tu perro duerme en el exterior debés ponerle un aislante que bloquee la humedad y frio del suelo. Evitá que esté expuesto al viento. A su vez, preparale a una mantita para que duerma encima, y tomá precauciones para que siempre esté seca y limpia.
- La cama que elijas para tu mascota debe ser pequeña, ya que los perros y gatos usan su propio pelaje como abrigo y debe permitirles concentrar el calor natural generado por su cuerpo.

-          - En invierno, es posible que la piel de tu mascota se seque, pierda pelaje o tenga caspa. Si eso sucede o para prevenirlo, cepillale el pelaje con frecuencia para humectar su cuerpo y de este modo, remover y renovar su piel.
- Si estuvo jugando en la lluvia, cuando ingrese a tu hogar sécalo con toalla y secador de pelo.
- Lo más importante: controlá que tenga todas las vacunas al día, ya que es el único modo de mantenerlo inmune a los riesgos externos.

 

Por último, tené en cuenta que los cachorros y perros viejitos sufren mayor sensibilidad a las bajas temperaturas, con lo cual la exposición al frío, inclusive por breves períodos, puede provocarles un riesgo para su salud.

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