Cada comienzo de año hacemos una lista con propósitos u objetivos que nos gustaría cumplir, pero algo pasa que nunca los terminamos concretando todos.
La rutina, el trabajo, el estudio, siempre algún factor se cruza en nuestro camino para que no terminemos nuestra deseada lista.
Uno de los problemas es que no convertimos el propósito u objetivo en hábito y termina quedando en un simple deseo.
Para generar el hábito necesitamos empezar de a poco, por eso te dejamos algunos consejos:
- Generar un hábito a la vez: no nos pongamos muchas metas juntas, lo mejor es definir una o dos.
- Ir de a un paso a la vez: si vamos por todo probablemente nos terminemos cansando rápidamente porque nos agobia. Empezá de a poco, por ejemplo, si querés incorporar el hábito de desayunar todas las mañanas, adelantá el horario de tu alarma de a 10 minutos.
- Sin excusas: si vas a generar una nueva costumbre, ¡evitá excusarte!
- Crear un buen momento: es clave que lo que te propongas, lo disfrutes y no sea un sufrimiento. Si tenés que empezar a hacer ejercicios, no vayas a un lugar que no te guste, ¡proponete una actividad que te sea placentera!
- Analizar procesos: cada tanto podés hacer un análisis sobre este nuevo hábito. Si realmente te sirve, si te gusta, si cambiarías algo y seguir avanzando por más.
Y por último, ¡celebrá tus logros!